Por: Edgar X. Vargas (@evargasdeportes)

Prensa-Indios BSN

 

Mayagüez, P.R.    Para el novato Carlos Andrés Arroyo, pertenecer a los Indios de Mayagüez en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) de Puerto Rico es un sueño hecho realidad. No es para menos, Carlos, nacido y criado en la Sultana del Oeste, desde bien pequeño anhelaba formar parte de esta franquicia.

“En la primera práctica de la temporada, cuando me puse la camisa no lo podía creer. Desde niño asistiendo a los juegos de los Indios de Mayagüez como fanático, y ahora a pasar formar parte del equipo, realmente es una experiencia única e irreal. La realidad es que más feliz no puedo estar, ya que todos los sacrificios y el tiempo invertido para lograr esto valió la pena”, dijo entusiasmado el mayagüezano.

Arroyo, quien arribó a la tribu mayagüezana con el primer turno de la segunda ronda del sorteo de novatos, disputa su primera experiencia como baloncelista profesional durante esta campaña del BSN. Tras cinco años jugando baloncesto en los Estados Unidos, se encuentra muy a gusto con volver a su pueblo y hacer lo que más le apasiona.

“Estoy sumamente emocionado por volver a mi Puerto Rico, y jugar en la ciudad donde nací y me crié. Ver a toda mi familia en las gradas realmente es único. De igual forma, saber que todos esos sacrificios por los pasados cinco años valieron la pena es inmenso para mí. El poder ser un ejemplo para la juventud de mi pueblo, Mayagüez, me emociona mucho”, añadió el armador.

 

Carlos comenzó a practicar el baloncesto a los ocho años de edad,y fue desarrollado en las categorías infantiles de la Liga Jaime Frontera de Mayagüez. En el 2006, con apenas diez años de edad, tras ganar el Torneo IYB y ser seleccionado como el Jugador Más Valioso (MVP) de la serie final de dicho torneo, decide enfocarse por completo en el deporte ya que entendía que tenía gran futuro en el mismo. Al ganar la Copa Primera Hora en su sexto grado con la Academia Adventista de Mayagüez, se transfiere a la Academia Inmaculada Concepción de Mayagüez en donde cursó estudios del séptimo al undécimo grado.

 

El verano antes de comenzar su cuarto año, recibió una oferta para cursar su último año de escuela superior en Huntington Prep School, en West Virginia, en donde compartió el tabloncillo con el ahora estrella de la NBA, Andrew Wiggins.

“El cambio de Puerto Rico a West Virginia fue uno sumamente duro en todos los sentidos. En términos personales, el cambio de idioma y el tener que hacerlo todo por mi cuenta fue duro. En el baloncesto, el cambio también fue drástico, ya que pasé a un equipo que tenía ocho prospectos división uno, y de los ocho cuatro eran prospectos de la NBA (Andrew Wiggins, Xavier Rathan-Mayes, Moses Kingsley y Dominic Woodson). Para que tengan una idea, nuestro equipo fue ranqueado como el mejor equipo colegial de los Estados Unidos por el portal USA TODAY. Fue una experiencia única, gracias a Andrew a nosotros nos trataban como estrellas. En ese año el equipo viajó a Florida, Nueva York y Boston, y en cada uno de los estados que íbamos firmábamos autógrafos al salir de los juegos y al llegar a nuestros hoteles”, reveló el novato mayagüezano.

 

Una vez culminó su escuela superior, decidió continuar su carrera como balonceslista en Carolina del Norte con Chowan University en la segunda división de la National Collegiate Athletic Association (NCAA). Tras cuatro años en esta institución, Arroyo se convirtió en el líder máximo de victorias en un plazo de cuatro años con 64 triunfos.

Una sólida actuación de 9.9 PPG y 3.4 APG en su último año de universidad, siendo ésta su primera experiencia fungiendo como armador en propiedad de un equipo, llevó a que Carlos no dudara dos veces en inscribirse en el sorteo de novatos del BSN.

“Desde siempre había soñado con jugar en el BSN. En enero pasado, cuando se abrió la convocatoria me inscribí rápidamente. Cuando leí que habían firmado a Franklin Román como gerente general del equipo, que había sido mi entrenador en Sub-22, y a Bobby Porrata como entrenador, que también me había dirigido por muchos años en las categorías infantiles, pensé que los planetas se habían alineado. Recuerdo el día del sorteo como si fuese ayer, estaba sentado en la biblioteca de mi universidad cuando me enteré que había sido seleccionado y salí afuera bien emocionado a gritar por lo que había pasado”, recordó el jugador de 6’2” de estatura.

 

En los diez partidos que van de la temporada, Carlos Andrés Arroyo posee promedios de 0.3 PPG y 0.3 RPG en limitado tiempo de juego.

“En lo que va de temporada me he confirmado que esto es lo que quiero para mi futuro, deseo estar en esta liga por muchos años. Siempre me he tardado en adaptarme a las cosas, así que hasta ahora esta temporada ha sido un proceso de aprendizaje. He tenido que ajustarme a un cambio de rol, de jugar treinta minutos por partido en la universidad a apenas jugar. En lo personal, este año mi expectativa es seguir desarrollándome como jugador y en la posición que más me gusta, que es la de armador. Quiero aprender de la liga y escuchar todos los consejos que me den los veteranos. Ahora bien, seguiré trabajando fuertemente para cuando se me brinde la oportunidad aprovecharla al máximo”, finalizó Arroyo.